Qué hacer cuando estás cansada de ser fuerte
Hay días en los que no duele nada en particular… y, sin embargo, pesa todo.
No es tristeza pura. Tampoco enojo. Es cansancio del alma. Ese que aparece después de haber sostenido mucho tiempo, a muchas personas, sin permiso para caer.
Si llegaste hasta acá, tal vez sos de las que siempre pueden, de las que siguen aunque no tengan fuerzas, de las que escuchan a todos y casi nunca se escuchan a sí mismas.
Este texto es para vos.
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El cansancio que no se ve
Hay un cansancio que no se arregla durmiendo.
Es el cansancio de:
Ser fuerte cuando no querés
Explicar lo que sentís y no sentirte entendida
Sonreír para no preocupar
Seguir adelante porque “no queda otra”
Este tipo de agotamiento no es debilidad. Es señal de que llevás demasiado tiempo siendo sostén.
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Por qué te cansás de ser fuerte
Ser fuerte todo el tiempo tiene un costo.
A veces nace de:
Haber pasado enfermedades, pérdidas o crisis
Haber tenido que madurar antes de tiempo
Ser la que “resuelve” en la familia
Creer que descansar es rendirse
Con el tiempo, el cuerpo sigue… pero el alma empieza a pedir pausa.
Y cuando no la escucha, se apaga un poco.